En casos de estres agudo el cerebro da la orden para que las suprarrenales segreguen cantidades ingentes de adrenalina que a su vez incrementarán la disponibilidad de glucógeno, un combustible básico para que los músculos desarrollen toda su potencialidad.
Una investigación divulgada por la Academia Estadounidense de Neurología muestra que el cerebro de los músicos tienen más "materia gris" -o células cerebrales- en ciertas regiones clave. Si bien no se tiene la certeza de que estas diferencias hayan resultado de la música, sí existen grandes posibilidades de que el cerebro de los músicos se ha transformado a lo largo de los años.
El profesor Gottfried Schlaug estudió a 15 músicos profesionales y 15 personas sin experiencia musical. Schlaug utilizó en su investigación un escáner de resonancia magnética y su descubrimiento fue definitivo: los músicos tenían más materia gris que los otros.
La regiones identificadas son aquellas asociadas con las habilidades de los músicos, por ejemplo: la habilidad para coordinar movimientos, o el proceso auditivo. Sin embargo, el profesor Shlaug considera que "son necesarios estudios adicionales para confirmar la relación casual entre la intensa utilización del aparato motor por un largo período de tiempo y cambios estructurales en regiones motoras y no motoras del cerebro".
En su opinión, "una explicación alternativa podría ser que los músicos nacieron con estas diferencias, lo cual puede determinar su inclinación hacia la música".
El esqueleto de la cabeza, o macizo esquelético cráneo-facial, es el conjunto de los huesos del cráneo (ossa cranii PNA) y los huesos de la cara (ossa faciei PNA), conocido como calavera en términos coloquiales, aunque anatómicamente es la cabeza ósea, siendo el cráneo una parte de la cabeza. Es común que cráneo designe a la totalidad de la cabeza ósea, lo cual es impropio en el estudio de la Anatomía. Sin embargo, en otros ámbitos (embriología, biología, etc.) se considera el cráneo como sinónimo de esqueleto de la cabeza.
La distinción entre cráneo y cara es muy clara: el cráneo aloja el encéfalo fundamentalmente -neurocráneo-, mientras que la cara presta inserción a los músculos de la mímica y de la masticación y aloja algunos de los órganos de los sentidos. El cráneo cumple una función muy importante, ya que se preocupa de contener todo el sistema nervioso central, con excepción de la médula.
Para cada partícula, existe una antipartícula asociada, con la misma masa pero con cargas eléctrica, débil y fuerte opuestas. Lo mismo ocurre con el espín. Se pueden producir pares partícula-antipartícula a partir de bosones neutros (fotones, Z0, bosón de Higgs,...). También se producen antipartículas en algunas reacciones nucleares y en los rayos cósmicos. Cuando una partícula colisiona con su antipartícula ambas se aniquilan produciendo energía que normalmente se condensa en la forma de fotones. Este proceso recibe el nombre de aniquilación de pares.
La existencia de antipartículas fue predicha por Dirac, unos años antes de que se encontrara la primera de ellas: el positrón. La idea surge cuando, al resolver su famosa ecuación cuántico-relativista, aparecen estados de energía negativa, los cuales no pueden ser descartados a priori. Puesto que los electrones siempre se encuentran en el estado de menor energía posible, Dirac sugirió que estos estados extras debían estar todos ocupados con lo que denomino partículas virtuales. En ese caso, un partícula virtual podía excitarse hasta un estado de energía positiva, creando una partícula real y dejando un hueco (la antipartícula) con la misma masa pero con carga opuesta. Sería un proceso al de las cargas positivas o huecos en un semiconductor.
La antimateria está formada por un conjunto de antipartículas.